ENTRE VISTA

 

ANGÉLICA GORODISCHER: ESCRIBIR DE TODO Y PARA TODOS

 petruvska

Petruvska Simne

 

 Angélica Gorodischer está sentada en un cafetín del Parque del Este tomándose un café con su marido. Observa divertida todo a su alrededor, pero sobre todo a la gente que pasa, que la mira con curiosidad y siguen su camino. Es una mujer franca, directa, que habla sin presunción de sus veintitrés libros publicados. No se jacta de sus premios y distinciones literarias, entre las que se cuentan: el Premio Más Allá: Emecé, 1984-85; Gilgamesh de España, 1986; también Dignidad, otorgado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en 1996, y dos veces la beca Fullbright, 1988 y 1991.

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Explica con sencillez: “Cuando me preguntan por mi curriculum, sólo digo: pongan narradora y ya está…” Sonríe cuando señala que tiene veintitrés libros publicados.

 

Ha incursionado en diversos géneros literarios, y ante la pregunta: ¿Usted investiga antes de escribir?, responde que no: “No investigo absolutamente nada, me invento todo, porque no tengo la menor paciencia. Si yo me pongo a investigar, termino echando todo a la basura. Lo que me gusta es escribir e inventar las cosas. Es que yo, hace setenta y cinco años que estoy leyendo. Aprendí a leer a los cinco años, y desde entonces estoy leyendo. Por eso una adquiere cierta intuición de una época, de un lugar que no conoce pero que más o menos por sus lecturas le parece vislumbrar”.

Explica que por su condición de lectora pertinaz, se puede dar el lujo, de escribir una novela que sucede en el siglo XII sin investigar absolutamente nada, “pero con la esperanza de que el lector o la lectora me crean, porque las cosas que yo digo son verosímiles, quizás no sean verdad pero son verosímiles”.

 

Literatura fantástica

Dejó tan embobados a los lectores de ciencia ficción con sus libros Trafalgar y Kalpa Imperial que esperan la continuación. Pero la escritora no complace peticiones.

Ha escrito cuatro libros de literatura fantástica, y que luego de esos libros no siguió incursionando en ese género: “Lo que pasa es que cuando una escribe literatura fantástica o ciencia ficción, queda una marca muy profunda, muy fuerte”.

 

Gorodischer[1]

Desconoce el límite entre la realidad y la ciencia ficción, pues está convencida de que la realidad es fantástica. Por eso siente que cuando escribe una novela realista, esa realidad que describe tiene la marca de lo fantástico, como en la vida real. “A mí me gusta experimentar. Pruebo y escribo lo que me gusta, lo que me va saliendo, de la manera que siento en ese momento.”

 

Al preguntarle si el lector de los años sesenta o setenta era mejor que el de ahora, ella contesta que no sabe. “En Argentina puede ser que sí. En Argentina siempre nos quejamos de que la gente no lee, pero la verdad es que hay un buen público lector. Creo que hubo una gran efervescencia en los años sesenta, y una creación enorme de nuevas editoriales, pero el lector de ahora es un lector interesado, es un lector culto. Aunque, es cierto, no toda la población lee, pero al mismo tiempo hay una política cultural y educativa muy interesante, muy bien hecha, para estimular la lectura”.

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Comenta que se realizan campañas de lectura como parte de la política cultural. Son campañas destinadas a toda la población, pero sobre todo a los niños muy pequeños, a quienes se le enseña que el libro es un objeto de placer. Además, se entregan libros a las bibliotecas de cada aula. Otro aspecto interesante es que cuando el Estado entrega una vivienda de interés social, además del lavadero y la cocina está equipada con una pequeña biblioteca que tiene unos veinte libros: enciclopedias, diccionarios, narrativa, poesía y ensayo. Por otro lado, los pediatras, en las zonas más deprimidas del país, junto con las medicinas recetan libros.

Angélica Gorodischer señala que ha participado en varias campañas de lectura realizadas por el Ministerio de Educación de Argentina, en las cuales se han repartido cerca de cinco millones de libros para las bibliotecas populares y las bibliotecas de las aulas. Y por supuesto, Trafalgar siempre está incluido porque es uno de los títulos que más interesa al público joven.

 

Tener o no tener

La escritora es muy determinante cuando dice que el escritor siempre está en problemas, pues tiene que pelear con un montón de cosas. Aclara que usa el término pelear no en el sentido de lucha sino porque tienen que enfrentarse con un montón de problemas. Entre otros, con el problema de la lectura, con el cobro de derechos de autor, y la dificultad para los autores jóvenes de publicar su primer libro.

Algunos de sus libros no han tenido la suerte que ella esperaba: “Hubo dos libros que tuvieron poca suerte: Doquier, una historia que transcurre en un puerto sin nombre de Latinoamérica, a finales del siglo XVIII. Para dar credibilidad a los personajes, inventé un lenguaje para cada uno de ellos, pero se vendió poco comparado con Kalpa Imperial o con Trafalgar. El otro libro con poca suerte fue Prodigios, publicado en España, que yo estimo mucho. Admito que es un libro difícil de leer. Los dos son buenos libros y merecían otra suerte… Pero a una le pasan esas cosas. Así mismo hay libros de los que una no espera nada, como Menta, por ejemplo, del que no esperaba que tuviera el éxito que tuvo, nunca me lo imaginé, pero me encontré con que Menta tenía el favor del público de manera impresionante.”

En cuanto a la crítica literaria, Angélica Gorodischer expresa que existe una crítica literaria, académica, a la que no hace caso porque no la entiende. “No creo que la crítica literaria sea necesaria para los autores, pero quizás resulta útil para guiar a los lectores, sobre todo a los jóvenes, y enseñarles caminos de lectura…”

Si se le pregunta: “¿Qué le molesta de esta época?”, contesta que le molesta la grosería, la falta de cultura, la falta de educación, la falta de respeto, la falta de consideración hacia el otro, el deterioro de la tierra pero que, al mismo tiempo, considera que “vamos por buen camino, pues siempre hay grupos que están ocupándose de muchas de esas cosas; y yo soy optimista, siempre lo he sido, por eso creo que esos grupos finalmente van a triunfar”.

– ¿Piensa que ha escrito su gran novela?

– No sé, siempre tengo algo en marcha, así que siempre me parece que lo que estoy escribiendo es lo mejor de todo, después se me pasa, lo pienso mejor y quiero volver a intentarlo.

– ¿Algunos de los personajes que ha creado, se han quedado como parte de su vida?

– Sí. Trafalgar Medrano. En general a mis personajes los odio, pero a Trafalgar siempre lo quise. Lo que pasa con él es algo gracioso, porque algunos amigos han escrito cuentos con ese personaje, con Trafalgar Medrano, y a veces cuando me escriben me preguntan por Trafalgar y le mandan saludos, como si fuera un familiar mío. Es gracioso…

 

 Petruvska Simne es comunicadora, escritora y dicta talleres de periodismo digital para niños.
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